Alumnos de la Casa de la Juventud de San Isidro, que funciona hace más de 10 años, denuncian que no están teniendo clases hace cuatro semanas. Los talleres, como laboratorio de fotografía y fotografía analógica, no pueden reiniciarse por falta de un espacio adecuado y por el peligroso traslado de químicos.
Los materiales peligrosos se encuentran apilados detrás de una pared, y la incertidumbre sobre la reubicación genera preocupación. Si bien se mencionó el Centro Cívico Cultural Béccar como posible destino, el espacio no está adaptado para todos los talleres, dificultando la continuidad de los estudios.