Una reflexión profunda sobre la maternidad y el amor incondicional hacia un hijo. Se describe la sensación de no poder imaginar la vida sin él, como si fuera una parte esencial que siempre debió estar presente. Se menciona la idea de que el amor de madre es una forma nueva y poderosa de amar a alguien que aún no se conoce personalmente.
Se aborda el tema de las renuncias que implica la maternidad, pero se contrapone con la alegría y la plenitud que trae. La conversación se desliza hacia los pequeños placeres que se anhelan recuperar, como tomar una copa de vino sin interrupciones, algo que aún no es posible debido a la lactancia.