Se denuncia la falta de controles en La Matanza, donde proliferan clínicas clandestinas que operan con total impunidad.
Se compara la rigurosidad de los controles para abrir un simple kiosco con la laxitud existente en el sector de la salud, donde se permite operar a establecimientos de dudosa legalidad.
Se critica la codicia de quienes se lucran con la salud de las personas, calificando estos actos como de lo más bajo en la política.