Las autoridades iraníes buscan reforzar la moral de la población mediante actos como bodas públicas masivas. Cientos de parejas se inscribieron en un programa de "autosacrificio", prometiendo arriesgar sus vidas en la guerra, por ejemplo, formando cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas.
Millones de personas, incluyendo el presidente y el titular del parlamento, se habrían sumado a esta iniciativa.