Se cuestiona la viabilidad de un país para atraer inversiones cuando la gente se manifiesta constantemente en las calles por diversos reclamos, como salud y universidad pública, jubilados y personas con discapacidad. Se critica la desestimación de estas marchas por parte del gobierno, tildando a los manifestantes de "radicucas" o "panteros".
Se argumenta que las marchas actuales, enfocadas en derechos fundamentales como la salud y la educación pública, son de una magnitud y naturaleza diferentes a las protestas del pasado. Se mencionan colapsos en obras sociales, prepagas y la interrupción de programas como el Plan Remediar, afectando la atención en hospitales como el Garrahan.