La economía boliviana atraviesa una crisis marcada por el aumento de la inflación y la pobreza. El gobierno de Rodrigo Paz implementó un ajuste fiscal con la promesa de orden y cambio de matriz económica, pero estas medidas no satisfacen las demandas de la población.
Los ciudadanos reclaman por el incremento del costo de vida, la escasez de combustible y problemas de abastecimiento. La inflación interanual alcanza el 15%, situando a Bolivia entre los países de la región con mayores índices. La situación genera descontento y movilizaciones.