Se analiza el impacto del récord de importación de muebles terminados en la Argentina. Se explica que esto significa que productos que antes se fabricaban localmente, generando empleo en diversos oficios (carpinteros, pintores, ensambladores), ahora provienen del exterior.
Se cuestiona si esta política ha beneficiado realmente al consumidor con precios más bajos. Se señala que la importación de muebles, incluso de alta calidad, desplaza la producción nacional y deja sin trabajo a los obreros locales. El fenómeno afecta a toda la cadena productiva, incluyendo a quienes proveen la materia prima, como los aserraderos, que ven reducida su demanda.