El impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral es un tema de debate. Si bien no se espera una desaparición total del trabajo humano, sí podría haber una presión significativa sobre los salarios y las oportunidades de empleo, especialmente para puestos intermedios y de entrada.
La IA ya está permitiendo a las empresas mantener altos niveles de productividad con menos contrataciones, ya que tareas de programación, diseño y análisis pueden ser realizadas por modelos generativos. Esto plantea un desafío para la distribución de los beneficios de esta mayor productividad, que podría generar más riqueza total pero también aumentar la desigualdad y la ansiedad social.
Ante este escenario, se subraya la importancia de que los gobiernos actúen proactivamente. Se enfatiza la necesidad de fortalecer la reconversión laboral, la educación continua y las redes de protección social para adaptarse a una economía donde la productividad podría desvincularse progresivamente del trabajo humano. La IA no solo modifica la economía y el trabajo, sino que también impulsa una transformación profunda en el ser humano.