Una investigación de la Universidad de Toronto indica que la disminución en la velocidad conversacional y las pausas inusualmente largas entre palabras son marcadores de salud cognitiva.
Los expertos advierten que un cambio drástico en la velocidad habitual del habla debe ser considerado una señal de alerta prioritaria para una consulta médica, siendo más preciso que el simple olvido de términos específicos.