El gobierno de Javier Milei ha profundizado el ajuste en el sistema sanitario con un recorte de más de 63 mil millones de pesos en el presupuesto del Ministerio de Salud.
Esta decisión impacta negativamente en la compra de medicamentos, las transferencias a las provincias y programas esenciales para la atención del VIH, el cáncer, la salud sexual y el control de enfermedades endémicas.
El gobierno justifica estas medidas argumentando "derroche" y "politización del sector", pero las consecuencias apuntan a un posible resurgimiento de enfermedades como el sarampión y la sífilis, además de afectar la atención primaria y la disponibilidad de insumos básicos.