Se describen testimonios desgarradores sobre la falta de medicamentos esenciales en hospitales públicos, como broncodilatadores para asmáticos, insulina para diabéticos y tuberculostáticos. Se afirma que nunca antes se había visto una situación similar de desabastecimiento.
El daño a la salud pública se considera tremendo, tanto a nivel individual como colectivo, y se califica la situación actual como un "ataque directo sobre la gente que más lo necesita". Se mencionan también medicamentos para VIH y oncológicos como faltantes.