Se relatan casos de personas que recibieron diagnósticos erróneos y listas de medicamentos para comprar en farmacias donde se vendían productos robados. Una madre denuncia que a su hija le dieron un falso diagnóstico para el certificado único de discapacidad.
Los testimonios evidencian una falta de control en el sistema de salud, lo que permite la operación de estas clínicas y farmacias fraudulentas.
Se menciona que la saturación de los hospitales públicos podría ser un factor que lleva a las personas a recurrir a estos lugares, a pesar de los riesgos.