Se retoma el debate sobre la estadía de Adorni en el hotel de IRSA, enfocándose en la cuestión de la ética y la posible comisión de un delito.
Se conjetura que la empresa podría haber simulado el pago para evitar problemas, dado que ganan "fortunas".
Se resalta que la investigación busca determinar si el hotel pagó la estadía de Adorni y si existieron negocios entre IRSA y el Estado durante esas fechas.
Se enfatiza que, para un gobierno que ha hecho gala de su ética, estos comportamientos son inaceptables, y que no se trata solo de la cantidad de dinero, sino del principio.