Se debate la posible irregularidad en la estadía de Manuel Adorni en el hotel de IRSA, ya que la reserva la habría realizado un empleado de la empresa.
Se cuestiona si esto constituye un regalo o una invitación indebida, lo cual podría ser un delito para ambas partes (Adorni y la empresa).
Se compara el gasto de 20 millones de pesos (actualizado) por 5 días en el hotel con los gastos personales de Adorni en su casa (347 millones de pesos), sugiriendo que el gasto en el hotel, aunque considerable, podría no ser tan significativo en comparación.
Se plantea la duda sobre si Adorni pagó o fue invitado, y se enfatiza que la ética es un punto clave, especialmente para un gobierno que ha pregonado la transparencia.