Se aborda la cuestión del diezmo en el Nuevo Testamento, señalando que si bien no es una ley estricta, Jesús habló positivamente de él. Se enfatiza que la clave es darle a Dios generosamente y en proporción a cómo se prospera, sugiriendo que el diezmo puede ser un buen punto de partida por ser bíblico.
Se argumenta que establecer un porcentaje (como el diezmo) en lugar de un monto fijo permite que la generosidad crezca a medida que aumentan los ingresos. El Nuevo Testamento enfatiza la entrega generosa y proporcionada a Dios.
Finalmente, se menciona que el escritor de Hebreos, al hablar de diezmos, deja la impresión de que los cristianos del Nuevo Pacto deben imitar el ejemplo de Abraham y diezmar al sumo sacerdote Jesucristo, cuyo orden sacerdotal permanece.