El gobierno de Estados Unidos, a través de su vicepresidente, calificó los sucesos en Bolivia como un intento de golpe de Estado, con sectores políticos vinculados al narcotráfico.
Se señala a Evo Morales, prófugo de la justicia, como impulsor de la situación, y se critica la inacción del gobierno de Rodrigo Paz ante los pedidos de detención.
La situación en Bolivia es descrita como muy complicada y fogoneada por Evo Morales.