El Gobierno de Estados Unidos ha calificado los recientes acontecimientos en Bolivia como un intento de golpe de Estado contra el presidente Rodrigo Paz, señalando la financiación de sectores políticos por parte del narcotráfico y el terrorismo.
La situación en Bolivia es compleja, con La Paz bloqueada y desabastecimiento. Se percibe que el presidente Paz podría enfrentar dificultades si no actúa para detener a Evo Morales, quien estaría detrás de los disturbios y tiene un pedido de detención.
La crisis se agrava por la "gasolina basura" (combustibles en mal estado) y el descontento social ante el aumento de precios, lo que genera una pérdida de apoyo al gobierno de Paz.