El desmantelamiento del programa de cuidados paliativos en febrero de 2025 representa una grave preocupación, especialmente para aquellos pacientes que requieren asistencia en etapas críticas de su vida.
Esta medida, sumada a otros recortes en el sector salud, genera incertidumbre y dificulta el acceso a tratamientos necesarios, impactando negativamente en la calidad de vida de los pacientes y sus familias.