La investigación sobre una red de clínicas clandestinas revela una presunta asociación ilícita y ejercicio ilegal de la medicina. Se identificó a Alberto Rubén Santarseri como líder de la banda, quien ya cuenta con condenas por piratería de asfalto y homicidio.
La red operaba con 15 médicos, la mayoría extranjeros, que utilizaban sellos apócrifos de profesionales habilitados. Se investigan delitos como usurpación de títulos, estafas y suministro irregular de medicamentos.
Se descubrió que algunos detenidos recibían atención médica en estas clínicas antes de ser trasladados a comisarías, lo que sugiere un posible negocio entre el municipio y la organización.