Una organización delictiva que operaba lucrando con la salud y estafando a pacientes y médicos fue desbaratada. La sede principal de esta organización funcionaba ilegalmente, a pesar de que los empleados afirman que no fue clausurada por la justicia y que los médicos y personal técnico que atienden sí poseen habilitaciones.
Los detenidos enfrentan cargos por usurpación de título, robo de sellos y ejercicio ilegal de la medicina, particularmente en las áreas de clínica médica y pediatría. La organización ofrecía una amplia gama de especialidades médicas, análisis clínicos, atención odontológica y tratamientos estéticos, funcionando de manera completamente ilegal.
Durante los allanamientos se secuestraron ambulancias y farmacias que vendían medicamentos de forma ilegal. La investigación se inició a raíz de denuncias por robo de sellos de más de 50 médicos profesionales de la Ciudad de Buenos Aires, revelando una estructura criminal dedicada a la explotación de la salud.