Una paciente relata que, tras sufrir una fractura, fue atendida en la clínica trucha donde le aseguraron que no tenía nada y le aplicaron un "cartón" para el dolor, cobrándole 40.000 pesos. Posteriormente, un traumatólogo confirmó la fractura y la necesidad de una segunda operación.
La paciente duda si realmente se le realizó la radiografía que le cobraron, ya que no le entregaron el estudio físico. Este hecho genera desconfianza sobre la veracidad de los procedimientos realizados en la clínica.