Se debate sobre la necesidad de unificar la estrategia electoral y de comunicación del gobierno. Se enfatiza la importancia de discutir la conducción política y la estrategia, más allá de las diferencias personales.
Se plantea la cuestión de si el presidente debe escuchar a un solo sector y si se le mintió respecto a la veracidad de ciertos tuits. Se subraya que las peleas internas en el gobierno tienen un impacto mucho mayor que las discusiones personales, afectando al país y su rumbo.