El presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió sobre el temor de una operación desestabilizadora contra su gobierno, calificándola de "baño de sangre" con consecuencias incalculables para la paz regional.
Díaz-Canel reivindicó el derecho de Cuba a defenderse ante posibles acciones militares de Estados Unidos, país que respondió con sanciones económicas a militares y miembros de la cúpula comunista.
La crisis en Cuba ha afectado gravemente al sector turístico, una fuente crucial de ingresos para la isla, obligando incluso al cierre de algunos hoteles o a la prestación de servicios limitados.