La situación en Bolivia se agrava con crecientes bloqueos, desabastecimiento de alimentos y medicamentos, y movilización policial para evitar protestas.
El gobierno desplegó 2.500 policías ante el temor de una nueva ola de manifestaciones lideradas por sindicalistas y campesinos, quienes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en el poder hace seis meses.
Se sospecha que el expresidente Evo Morales impulsa las protestas a través de la central obrera boliviana y otros sectores afines.