La situación en Bolivia es crítica, con enfrentamientos entre manifestantes afines a Evo Morales y las fuerzas de seguridad. Las protestas, bloqueos y cortes de rutas se intensifican en demanda de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió hace seis meses.
Se reportan más de 70 detenidos, destrozos y agresiones a la policía y al ejército. Las movilizaciones, lideradas por la Central Obrera Boliviana, exigen un incremento salarial y soluciones al desabastecimiento de hidrocarburos. En redes sociales circulan videos de personas armadas amenazando con derrocar al presidente.
El presidente Paz se niega a renunciar, argumentando que recién lleva seis meses de mandato y solicitando tiempo para evaluar su gestión. Ha convocado al diálogo, pero las negociaciones no prosperan ante la intransigencia de los manifestantes que exigen su dimisión como única condición.
Las rutas que conectan La Paz con el resto del país se encuentran intransitables, afectando el abastecimiento de alimentos y otros productos. Los comercios han sufrido saqueos y la violencia se ha desatado de forma "desmedida e irracional", según se reporta. El gobierno culpa a la gestión anterior por la crisis económica y el desabastecimiento de combustible.