La economía es el principal detonante de la crisis en Bolivia, con escasez de combustible, aumento del costo de vida, problemas de abastecimiento y alta inflación, que se traducen en un incremento de la pobreza. El presidente Rodrigo Paz, con una política de ajuste fiscal, busca orden y un cambio de matriz económica, pero estas medidas no alivian la situación de la gente.
Las protestas se ven agitadas por factores políticos, pero la base del descontento es la precaria situación económica. Los bloqueos en rutas principales afectan la distribución de alimentos y combustibles, acrecentando los faltantes y la crisis.