Se analiza la crisis política y de representatividad en Bolivia, enmarcada en un contexto regional similar. Se señala que el Movimiento al Socialismo (MAS), si bien tuvo un monopolio en la intención de voto, cometió errores que derivaron en la pérdida de las elecciones en primera vuelta, no en segunda como se pensaba inicialmente.
La fragmentación de la Asamblea Legislativa, que antes contaba con una única fuerza con más de dos tercios, ahora se divide en cinco fuerzas políticas, dificultando la aprobación de normativas. Esto genera tensiones, ya que algunas fuerzas apoyan leyes que benefician a la población, mientras que otras las rechazan, ralentizando el proceso legislativo.