Se descubrió una red de clínicas clandestinas que operaban falsificando sellos médicos y utilizando medicamentos robados, presuntamente para lavar dinero proveniente de la piratería del asfalto.
La investigación reveló que algunos de estos establecimientos no contaban con las autorizaciones necesarias y se encontraron medicamentos que debían ser destruidos sin seguir los protocolos adecuados.
Se investiga una posible asociación ilícita y una gama de delitos relacionados con la salud y el lavado de activos.