Se amplía la red de implicados en la clínica clandestina de La Matanza, mencionando a familiares de Rubén Alberto Santarseri, incluyendo a Gabriel Muce, Brian Santarseri y Malena Santarseri, todos con antecedentes penales.
Noelia expresa sus sospechas sobre el posible uso de la clínica como fachada para la venta de medicamentos recetados.
Se destaca la gravedad de que personas con condenas por homicidio y otros delitos estén involucradas en el manejo de centros de salud.