Argentina ha enviado aviones Hércules con gases lacrimógenos a Bolivia como parte de una ayuda humanitaria en medio de la crisis social y política que atraviesa el país vecino. El presidente boliviano Rodríguez agradeció la colaboración de Milei.
Esta acción se da en un contexto de tensión y represión, donde las fuerzas de seguridad buscan controlar las sublevaciones lideradas por movimientos indígenas, campesinos y rojos. La prensa local ha sido advertida sobre las consecuencias de intentar "destrozar la democracia".
La situación en Bolivia es delicada, con denuncias de intento de golpe de estado y un expresidente prófugo. La intervención argentina, aunque presentada como humanitaria, se inscribe en un escenario regional complejo y de posibles alineamientos políticos.