Se recordó el fenómeno de los "autos clavo" de 1983, cuando marcas como Toyota, Mazda y Suzuki quedaron obsoletas en Argentina por la falta de repuestos y la caída del consumo, convirtiéndose en chatarra.
La analogía se trazó con la situación actual de la industria automotriz, donde la importación abierta y la falta de previsibilidad económica generan incertidumbre sobre el futuro de los vehículos, especialmente los eléctricos, y la disponibilidad de repuestos.
Se planteó la preocupación por el alto costo de las baterías de los autos eléctricos y el impacto en los seguros, así como la dificultad para conseguir repuestos ante la volatilidad de las políticas económicas y los cambios de gobierno.
La lección de los "autos clavo" sirve como advertencia sobre los riesgos de depender exclusivamente de la importación y la necesidad de fortalecer la industria nacional para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.