En Uzbekistán, una noria gigante quedó paralizada debido a vientos huracanados, atrapando a los pasajeros en su interior. Las inclemencias del tiempo provocaron que la estructura dejara de funcionar, generando preocupación entre los afectados.
Los pasajeros quedaron dando vueltas en las cabinas, a la espera de que la noria se reanude o sea evacuada. La situación generó tensión y adrenalina, con algunos pasajeros mostrando nerviosismo ante la inusual circunstancia.