La reciente visita de Donald Trump a China y la inminente llegada de Vladimir Putin al país asiático concentran la tensión geopolítica mundial en la región. Este hecho es inédito, ya que por primera vez Beijing recibe a dos líderes de tal envergadura en un corto período.
La situación evidencia la demostración de poder de la diplomacia china y plantea un escenario de "juego de tronos globales", donde mientras Washington y Moscú buscan afianzar sus posiciones, el verdadero poder en el tablero parece residir en China.