El equipo de restauradores del patrimonio artístico de San Francisco ha redescubierto obras casi ocultas en el templo, incluyendo imágenes, murales y esculturas.
Se destaca el compromiso del restaurador con el artista original, buscando una intervención mínima y fiel desde el punto de vista histórico. Se respeta la mano del artista, documentando cada paso y asegurando que las intervenciones sean puntuales y no falseen lo histórico.
Todo el proceso de restauración es meticulosamente documentado, fotografiado y archivado para que se sepa qué intervención se realizó, de qué época es y quién la llevó a cabo, priorizando la recuperación del material original.