Los argentinos están recortando drásticamente sus gastos en ocio y entretenimiento como consecuencia de la crisis económica. Las salidas a comer, al cine o al teatro son las primeras en ser eliminadas del presupuesto familiar.
Además de los recortes en esparcimiento, se observa una disminución en el uso de transporte de aplicación y una mayor atención al consumo de aire acondicionado y calefacción. La prioridad es cubrir las necesidades básicas y afrontar los gastos esenciales.