El periodista boliviano Irgen Pasten describió la situación en Bolivia como una jornada tranquila, aunque con anuncios de nuevas movilizaciones. El día anterior fue crítico, con actos de vandalismo en comercios y daños materiales.
La Asamblea Permanente de Derechos Humanos, el Defensor del Pueblo y la Iglesia Católica han convocado a un diálogo entre los sectores en conflicto, con el compromiso del gobierno de Rodrigo Paz de participar en las negociaciones. La población está cansada de la crisis y sus efectos en la vida cotidiana.
Los mercados registran escasez de productos y un aumento en el precio de la carne de pollo y res, lo que agrava la preocupación general. La mediación de la Defensoría del Pueblo es vista como una esperanza para solucionar el problema y normalizar el funcionamiento del país.