La Organización Mundial de la Salud inauguró su asamblea anual en Ginebra en un complejo panorama financiero, marcado por la retirada de Estados Unidos y Argentina, principales contribuyentes. La OMS se vio obligada a recortar su presupuesto un 20%.
A pesar de la pérdida de financiación, el director de la OMS asegura haber estabilizado la situación y movilizado fondos para los próximos dos años. El resurgimiento de brotes de hantavirus y ébola podría servir para argumentar la importancia del papel de la OMS.