La situación económica de los argentinos es crítica, con la mayoría expresando que el sueldo no alcanza para cubrir las necesidades básicas. Las compras se han reducido a la modalidad diaria debido a la imposibilidad de planificar a fin de mes.
Personas de diversos sectores, incluyendo docentes, manifiestan que la pérdida de poder adquisitivo se percibe desde hace al menos tres años. La brecha entre los salarios y la inflación es cada vez mayor, obligando a ajustar gastos y a buscar alternativas para subsistir.
La dificultad para llegar a fin de mes es una constante, incluso para aquellos que trabajan y estudian, quienes ven comprometida su capacidad de ahorro y de cubrir gastos esenciales como el transporte y los materiales de estudio. La percepción general es de un bolsillo "muy ajustado" y una realidad económica compleja.