Nadia, la empleada de kiosco que repelió un robo con gas pimienta, relata su experiencia. Afirma que su reacción fue instintiva y no planeada, motivada por el miedo a ser robada y la necesidad de proteger sus pertenencias.
Aunque reconoce el riesgo que corrió, Nadia se muestra sorprendida por su propia valentía. Expresa que, de ser necesario, volvería a usar el gas pimienta para defenderse, pero confía en no tener que pasar por una situación similar nuevamente.