Miles de personas se desesperaron por comprar el nuevo reloj Swatch "Royal Pop", una colaboración con la prestigiosa marca Odemar Piguet, agotando rápidamente las existencias en tiendas de Londres y otras ciudades del mundo. La alta demanda provocó aglomeraciones y peleas entre compradores.
Los relojes, que combinan el estilo pop art de Swatch con la alta relojería suiza, se venden entre 400 y 420 dólares. La noticia se presenta como un fenómeno de consumo que atrajo multitudes y generó desorden.