El presidente Javier Milei describió cómo la inflación, que viajaba al 1.5% diario y había tocado el 54% mayorista, podría haberse disparado a niveles del 15.000-17.000% ante el desequilibrio monetario.
Sin embargo, el corte del déficit y el saneamiento del balance del Banco Central provocaron una brusca caída de la inflación. A pesar de un ataque político contra el equilibrio fiscal y un resultado adverso en la Provincia de Buenos Aires, la victoria electoral en dicha provincia y a nivel nacional revirtió la situación, generando volatilidad y riesgo político.
Esta situación provocó la salida de inversores de activos argentinos, la caída de precios, el aumento del riesgo país y, consecuentemente, de las tasas de interés, frenando la expansión económica iniciada en el primer semestre.