La situación en Kenia es crítica, con cuatro muertos como consecuencia de redadas y manifestaciones relacionadas con la crisis del transporte y el aumento del precio del combustible.
Una protesta convocada en el transporte público fue desestimada tras negociaciones, pero no se descarta un próximo paro. El aumento del combustible impacta fuertemente en el país, afectando alimentos y medicamentos.
Las reuniones en Nairobi, con funcionarios y operadores del transporte, buscan mantener abiertas las negociaciones. El secretario del exterior, Murtunen, afirmó que la suspensión de la protesta permitirá continuar el diálogo.
El gobierno intentó aliviar la situación con una reducción parcial del precio del combustible (unos 8 centavos de dólar por litro de diésel), generando un ahorro de aproximadamente 21 millones de dólares. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica.