Un alto funcionario iraní, Ebrahim Assisi, afirmó que el Estrecho de Ormuz "es nuestro para siempre", reafirmando el control de Irán sobre esta vital vía marítima por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Irán había bloqueado previamente el estrecho, a lo que Estados Unidos respondió con un bloqueo naval.
A pesar de las presiones de países occidentales, liderados por Gran Bretaña, para reabrir el estrecho, Irán mantiene su postura. La situación se agrava por la guerra dialéctica y la guerra comercial, que ha elevado el precio del petróleo y afecta especialmente a Europa.