Una ONG internacional está revolucionando la vida de niños con discapacidad al fabricar sillas de ruedas especiales utilizando impresoras 3D. Esta iniciativa conecta a familias con chicos que necesitan estas ayudas técnicas con voluntarios que poseen impresoras 3D.
El proceso implica la recaudación de fondos para comprar el plástico necesario, el envío de planos a los voluntarios y la impresión pieza por pieza de las sillas. Cada silla demanda aproximadamente 350 horas de impresión y consume entre 10 y 12 kilos de plástico, que puede ser reciclado.
Guido Marcicano, uno de los voluntarios, explicó que las sillas se fabrican en TPU, un material similar a la goma que proporciona flexibilidad, y PETG. El diseño permite la impresión en distintos colores y no requiere tornillos, solo las ruedas y las partes de los pies. Las impresoras utilizadas pueden ser modelos hogareños, con un costo que varía entre 500 y 1000 dólares.
La organización, llamada "Imprimiendo Amor", busca más voluntarios para poder satisfacer la creciente demanda de sillas. Quienes deseen colaborar pueden contactarlos a través de su Instagram. La iniciativa no solo brinda movilidad a los niños, sino que también mejora significativamente su calidad de vida, permitiéndoles una mayor independencia y alegría.