Se reportaron graves enfrentamientos y represión en La Paz, Bolivia, originados por una polémica reforma agraria que permitía usar tierras como garantía bancaria. Manifestantes, en su mayoría campesinos e indígenas, intentaron tomar la sede de gobierno y el Congreso, lo que derivó en choques con la policía y el despliegue del ejército.
Las protestas escalaron a un descontento generalizado, con pedidos de renuncia al presidente Rodrigo Paz, quien acusa a Evo Morales de estar detrás de los disturbios. Morales, con una orden de detención en su contra, se encuentra en Chapare.
La situación se agrava por la escasez de productos básicos, el alto costo del combustible y la baja calidad de la nafta, generando un clima social tenso en un país que busca recuperarse tras 20 años de socialismo y donde la inflación de dos dígitos dificulta la gestión del actual gobierno de centro-derecha.