El gendarme argentino Nahuel Gallo confesó haber temido por su vida durante un traslado en Venezuela, específicamente al serle colocada una escopeta en la cabeza.
Este incidente ocurrió durante el traslado de El Helicoide al Rodeo 1, un trayecto que, aunque programado para 45 minutos, se sintió "eterno" para Gallo debido a la incertidumbre y el temor constante. Durante el traslado, sus captores se referían a él repetidamente como "el argentino", evidenciando un ensañamiento particular.
Gallo también mencionó que en ese momento ya se sabía que él era personal de Gendarmería y dependía del entonces ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, lo que al parecer exacerbó la hostilidad hacia él.