Estados Unidos representa el 13% de las importaciones de gas natural licuado de Europa en lo que va del año 2026. Se prevé que la Unión Europea ponga fin a las importaciones de gas ruso a partir del 1 de enero de 2027.
Europa ha reducido su dependencia del gas ruso gracias a la reconversión energética iniciada hace años, lo que mitiga el temor a una crisis energética como la que se temía al inicio de la guerra con Ucrania.