La reconversión energética en Europa, con énfasis en energías limpias como los autos eléctricos, está dando resultados positivos y reduciendo la dependencia del gas ruso. Esta transición energética beneficia a China en términos de producción de tecnologías limpias.
La dependencia europea del gas ruso fue una preocupación importante al inicio de la guerra con Ucrania, pero las políticas de energías limpias han demostrado ser efectivas.