Se revelaron datos alarmantes sobre el uso de celulares en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, con 48.000 dispositivos registrados por el servicio penitenciario.
El justificativo legal se basa en un fallo de la Cámara de Casación de Buenos Aires que permitía su uso durante la pandemia para fines educativos, familiares o médicos. Sin embargo, las redes sociales están prohibidas y su uso puede acarrear sanciones.
Se ha observado un aumento significativo de estafas, amenazas, coacciones, secuestros virtuales y sextorsión desde la implementación de estos dispositivos en las cárceles. La situación se agrava porque estos videos, que muestran la vida en prisión, circulan en redes sociales desde hace cuatro años, generando un efecto de imitación entre las reclusas.