Denuncian que Argentina estaría enviando gas lacrimógeno a Bolivia para ser utilizado en la represión de las protestas. Esta acusación se suma a las sospechas previas sobre el uso de aviones Hércules argentinos para movilizar tropas.
La población boliviana se siente traicionada por el gobierno de Rodrigo Paz y teme ser reprimida con material bélico proveniente de Argentina, recordando sucesos pasados donde se utilizaron armas contra manifestantes.